Extracto del BOE de 13 de febrero de 1950.
El Ateneo de Madrid y cuantas instituciones representan las letras, las artes y la prensa en la capital coinciden en solicitar, con unánimes elogios, la Medalla del Trabajo para la excelentísima señora doña Concha Espina.
Si aquella es la suprema condecoración civil española creada en el orden social para premiar sin distingos la inteligencia, ejemplaridad y constancia en el trabajo, es indudable que no puede hacerse en este orden consideración alguna que tienda a la exclusión del intelectual, que si ha de concurrir con mayor o menor extensión en toda actividad humana, abona especial mérito cuando se exterioriza en sus formas más puras y brillantes, como sucede al manifestarse en la esfera literaria. En rara ocasión podrá afirmarse más fundadamente que el trabajo es fecunda expresión del espíritu creador del hombre como en el campo de la intelectualidad.
Doña Concha Espina, montañesa y castellana, hidalga y española, supo imprimir a sus obras desde la juventud el sello de un recio estilo y sabor, que perdurará en el tiempo y en el espacio con la huella de las obras clásicas. Su carrera literaria, iniciada en Chile a fines del pasado siglo, continúa por fortuna. En las dificultades y sufrimientos actuales de una ceguera física siguen abiertos sus ojos con luz que no se extingue a la percepción del realismo de la vida, de los paisajes, costumbres y personajes inolvidables, para verterlos después con la riqueza de su lenguaje inigualable en los relatos ejemplares.
La vena de riqueza poética y literaria, iniciada con sus poesías infantiles publicada en el Atlántico de Santander, sin conocer métrica y proseguida con obras como La niña de Luzmela, La esfingue maragata, El metal de los muertos, de marcado carácter social etcétera, sigue fluyendo sin agotarse, acumulando nuevos motivos de gloria y orgullo a España al contemplar como doña Concha Espina soporta el peso de una labor que no quiere abandonar; un nuevo mérito que es necesario reconocer: el trabajo que se presta con abnegación y heroísmo.
Conducta tan laboriosamente ejemplar y relevante, aún al margen de toda consideración sobre merecimientos de tipo literario, se encuentra prevista en los apartados g y j del artículo noveno del Reglamente de 25 de abril de 1942, dictado para desarrollar el Decreto de 14 de marzo del mismo año sobre Medalla del Trabajo.
Por cuanto antecede.
Este Ministerio, previo acuerdo adoptado en Consejo de Ministros el día 20 de enero del corriente año ha tenido a bien otorgar a la Excma. Sra. Doña Concha Espina la Medalla «Al Mérito en el Trabajo» en su categoría de Oro.
Lo que comunico a V.I. para su conocimiento y efectos.
Dios guarde a V.I. muchos años.
Madrid, 8 de febrero de 1950
Girón de Velasco, Ilmo Sr. Subsecretario de este Departamento.